La capacidad de adaptación y superación del ser humano puede alcanzar cotas insospechadas y, lo que es más importante, no hay que ser un portento físico ni intelectual para llegar a dichas cotas. Un ejemplo de ello es Qian Hongyan.
Qian Hongyan es una niña china, procedente de familia humilde, que perdió las piernas y la cadera tras un accidente de tráfico en el año 2000. Esta falta fue sustituida con imaginación: un balón ajustado al tronco, y dos paletas para poder caminar con las manos.
Pero hay un dato de esta historia más sorprendente todavía: esta niña, lejos de deprimirse, lejos de rechazar el mundo que le rodea, lejos de menospreciar su existencia, "camina" día a día con una sonrisa, con mucho entusiasmo y demostrando que existiendo voluntad, las barreras desaparecen.
La imagen pone los pelos de punta.
ResponderEliminarMe gusta el nuevo blog, sr.Hernandez, un saludo